Cómo hidratar a tu bebé

Guía para conocer las necesidades hídricas durante los primeros meses

A lo largo de la vida el porcentaje de agua en el cuerpo va disminuyendo lentamente, de forma que en las etapas finales la cantidad de agua es de un 47%, frente al casi 80% de un bebé. Por esta razón, los bebés (0-12 meses) son mucho más sensibles a los déficits hídricos, y se considera que el primer año de vida es un momento ‘crítico’ respecto a los requerimientos de agua.

En general, la lactancia materna aporta la dosis de agua y minerales, como calcio y magnesio, suficientes para hidratar y nutrir al bebé debido a que la leche materna está compuesta por un 90% de agua. No obstante, las necesidades hídricas pueden complicarse fácilmente si el bebé experimenta cuadros de fiebre o trastornos digestivos como diarrea. Ante esos escenarios necesitarán ingerir más agua de lo habitual para suplir la pérdida extra. Es necesario tener en cuenta estos factores, más aún dada la particularidad de que los lactantes no son conscientes de sus necesidades y les es imposible transmitir sus deseos de beber.

En caso de precisar durante la lactancia suplementos de biberón, el agua mineral natural de mineralización débil puede ser un buen aliado. Por ello, es importante revisar la etiqueta para  saber qué cantidad de minerales como calcio y sodio contiene.

En caso de precisar durante la lactancia suplementos de biberón, el agua mineral natural de mineralización débil puede ser un buen aliado. Por ello, es importante revisar la etiqueta para minerales como calcio y sodio.

Especial precaución en épocas calurosas

Otro factor de riesgo para los bebés es el calor. Los bebés tienen una mayor superficie corporal por masa corporal, con lo que las pérdidas de agua son mayores. De ahí la importancia de protegerlos de temperaturas elevadas. En los lactantes se recomienda aumentar la frecuencia de tomas de leche materna para mantenerlo hidratado. Por otro lado, en menores de 6 meses no es recomendable ofrecerles otros líquidos que no sean leche materna o de fórmula, porque la leche materna no solo hidrata al bebé, sino que, también, contiene el alimento que necesitan para crecer. Si se les ofrece agua, llenan su estómago de un líquido que no contiene los nutrientes necesarios para su desarrollo en esta etapa tan temprana.

¿Qué sucede a partir de los 6 meses?

Tras los primeros 6 meses de vida, los pediatras acostumbran a introducir poco a poco la alimentación complementaria. Esta viene acompañada de cambios en las pautas de hidratación del bebé. Dado que se introducen los alimentos sólidos, se les puede ofrecer un poco de agua en las comidas, sobre todo en épocas de más calor. Además, no hay que olvidar que los alimentos también son una fuente de hidratación y muchas de las frutas introductorias recomendadas por los médicos tienen una composición alta en agua. Según la EFSA, una vez atraviesan el umbral de 6 meses, las necesidades hídricas de los bebés llegan a crecer de 800ml a 1000ml al día.

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