¿Cómo elegir bien el agua mineral natural que bebemos?

¿Cómo elegir bien el agua mineral natural que bebemos?

El agua es el alimento más abundante en nuestra dieta y está profundamente involucrada en todos los procesos fisiológicos. No solo porque el agua cumple funciones muy importantes en nuestro cuerpo, como la termorregulación, la lubricación de tejidos o el transporte de alimento a las células, sino porque contiene minerales. Unas pequeñas sustancias necesarias para el correcto funcionamiento del organismo y que no fabricamos de forma natural. Por ello, es imprescindible prestar atención al agua que bebemos, porque no hay dos aguas iguales. Cada agua mineral natural es diferente porque tienen una composición determinada, constante y única dependiendo de los tipos de roca en los que ha estado en contacto durante su proceso de formación. Por lo que, la calidad nutricional y la cantidad de minerales que contenga dependerá del lugar de origen. ¿Y cómo podemos saber las características del agua? Muy fácil, en cada agua embotellada se indica en el etiquetado su composición y encontramos datos como la cantidad de calcio, magnesio, sodio, etc. que, a veces, se engloban bajo la denominación: residuo seco.

¿Y qué es el residuo seco?

Pese a que la palabra residuo hace pensar que se trata de una sustancia perniciosa para la salud; el residuo seco es la forma oficial que tenemos para medir la mineralización del agua. Por lo tanto, el residuo seco nos indica la cantidad total de minerales que quedan en el agua tras someterla a una temperatura de 180º. Una vez completado este proceso podemos clasificar las aguas en función de la mineralización: agua de mineralización fuerte, agua de mineralización media, de mineralización débil o de mineralización muy débil. En España, la gran mayoría de aguas minerales naturales son de mineralización débil.

Falsos mitos alrededor del agua de mineralización muy débil

Sobre el agua mineral natural circulan muchos mitos. Uno, muy extendido, señala que como menor sea la mineralización del agua más saludable es. No obstante, la mineralización del agua (muy débil, débil, media o dura), solo hace referencia a la cantidad de minerales que lleva. Es decir, un agua con pocos minerales, como el agua de mineralización muy débil, simplemente, nos está indicando una característica de esa agua. No hay aguas que sean mejores que otras, lo que varía entre todas ellas es que algunas tienen más o menos minerales y, por ello, es importante saber elegir un agua que se adecue a nuestros requerimientos.

El residuo seco que es la forma oficial que tenemos para medir la mineralización del agua, nos indica la cantidad total de minerales que quedan en el agua tras someterla a una temperatura de 180º.

Según un estudio realizado por la Fundación Española de la Nutrición (FEN[1]), el 80% de la población española presenta un consumo de minerales menor a las recomendaciones de ingesta diarias, algo que puede terminar afectando de forma directa a nuestro día a día (falta de concentración, bajo rendimiento físico y mental…). Elegir un agua con una buena cantidad de minerales, como, por ejemplo, un agua natural de mineralización débil apta para toda la familia puede convertirse en un gran aliado para llegar a las cantidades diarias de minerales recomendadas. Leer la etiqueta es, por ello, fundamental.

[1]Fuente: Estudio ANIBES: «Ingesta diaria reportada, diferencias entre el consumo reportado y el nivel necesario para su adecuación y fuentes alimentarias de calcio, fósforo, magnesio y vitamina D en la población española» – FEN

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